miércoles, 6 de octubre de 2010

Encuentro nacional de la DC: la hora de las máquinas

En las próximas horas, la Democracia Cristiana reunirá a cientos de sus delegados en una jornada destinada a analizar el proyecto falangista para la década venidera, además de buscar un frente común como uno de los principales partidos opositores al actual gobierno, entendiéndose como “oposición”, el ejercicio de gobernar, pues en lo medular la DC comparte muchos de los postulados del piñerismo, no así de la alianza en su conjunto.

De ese encuentro saldrán, presumiblemente, algunos de los nombres que dirigirán el partido tras la era Latorre, entre los que figuran el de Ignacio Walker, Mariano Fernández y Claudio Orrego, todos eventuales cartas presidenciables para 2014.

Para nadie que haya vivido o leído respecto de la historia de esa tienda política durante los últimos 50 años, debe sonar extraño que la esencia democristiana se asemeja más al discurso centroderechista que a las opciones propugnadas por la izquierda tradicional, lo cual quedó demostrado en el gobierno del Presidente Salvador Allende y los primeros años de la dictadura, cuando sólo un puñado de figuras DC repudió el golpe: la inmensa mayoría lo justificó, aunque luego devinieran en opositores más o menos comprometidos, Frei Montalva incluido.

Tampoco es desconocido el poder que ejercen, internamente, las “máquinas”, caudillos y acomodamientos de acuerdo a la correlación de fuerzas existentes en el país y al interior del partido, hecho que ha sido criticado por la militancia pero impuesto por las cúpulas, con desastrosas consecuencias en las últimas elecciones municipales y parlamentarias, donde la DC sufrió una derrota similar a su homóloga italiana hace algunos años.

Para determinados sectores DC, también es relevante lo que suceda al interior del Partido Socialista y el PPD, donde la pugna entre Osvaldo Andrade Carolina Tohá, Fulvio Rossi y otros dirigentes arrojarán luces en pro o en contra de los intereses democristianos en su afán por llegar a La Moneda.

Ignacio Walker, cercano ideológicamente y por lazos familiares y de amistad con Sebastián Piñera –en cuyos genes hay mucho de falangista- cuenta con cierta ventaja mediática respecto de sus camaradas anteriormente mencionados, y lo más probable es que los medios de comunicación pertenecientes al duopolio Mercurio-Copesa le ofrezcan tribuna en forma regular.

Walker quiere separar aguas con la izquierda extraconcertacionista y allegarse a esa centroderecha que lidera el actual presidente de la República pues sabe que las posibilidades del arratismo o el marquismo son escasas, y cabe preguntarse si el senador por la Quinta Región Cordillera no está entre aquellos que, en forma subrepticia, ha llegado a acuerdos con la derecha para una alternancia en el poder excluyendo a quienes reclaman por un país más justo, equitativo y con real participación de las personas.

En las semanas siguientes, veremos si esta tesis es errada, pero creo que la Democracia Cristiana, una vez más, priorizará intereses de grupo y personales en desmedro de las aspiraciones de una buena parte de la ciudadanía que no se siente representada ni por los actuales inquilinos de palacio ni por la clase política chilena, cuyos apellidos se repiten desde los albores de la República.

Cónclave concertacionista: nada nuevo bajo el sol

La Concertación, una vez más, da muestras de su miopía al realizar un encuentro destinado -según la versión oficial de sus voceros- a analizar la reconstrucción del país tras el cataclismo de febrero pasado. El cónclave, que reunirá a los mismos partidos, apellidos y rostros de hace más de medio siglo, no traerá nada nuevo bajo el brazo pero sí, probablemente, mucho bajo el poncho: cuchillos afilados intraconcertacionistas; amuletos anti Piñera y estrategias varias para mantener una que otra parcelita de poder serán la tónica del día.

Aún mareados tras el knockout electoral, los "líderes" -exentos de liderazgo y credibilidad- continúan viviendo en su propia burbuja alejados de "la gente"; sin escuchar las demandas populares que durante años reclamaban salarios justos, mayor equidad, verdad y justicia, educación y vivienda dignas, jubilaciones acordes al siglo 21 y un sinnúmero de aspiraciones que acabaron en frustración y rabia y se tradujeron en apatía, voto nulo o simplemente desidia.

Encerrados dentro de cuatro paredes, los partidos del conglomerado que llevó las riendas del país por dos décadas debatirán de todo menos cómo cooperar en forma práctica con la verdadera reconstrucción: aquella que va en directo beneficio de quienes perdieron no sólo la fe en las autoridades y representantes en el Parlamento y los sucesivos gobiernos, sino también a seres queridos, casas, escuelas, hospitales, empleo.

Es que quienes gobernaron sin contratiempos por tantos años, y se traspasaban la banda presidencial como entre un club de amigos, repartiéndose, además, cargos públicos bien rentados cual botín de guerra, sin hacer bien la pega, perdieron hace mucho el contacto con la realidad del país y jamás escucharon al pueblo, tal como prometieron Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet. Prueba de lo anterior es que, en días recientes, parlamentarios concertacionistas rasgaban vestiduras durante la votación en la Cámara de Diputados para lograr que el aeropuerto internacional de Pudahuel cambiara su nombre al de Pablo Neruda. Perdieron por 6 votos. Cabe preguntarse si quienes veían las noticias respecto de esa votación, ateridos de frío bajo una carpa, cesantes o enfermos, habrán comprendido la “urgencia” de ese debate parlamentario. Por cierto que los concertacionistas dirán que hace años se planteó ese cambio de nombre, y que la derecha ha saboteado cada intento por borrar del historial el nombre del comodoro Merino Benítez y remplazarlo por el del vate pero ¿habrá comprendido "la gente"?.

Previo al mencionado cónclave, en su edición dominical, El Mercurio ofreció sendas páginas a los dirigentes de los partidos que integran la desintegrada Concertación, quienes no sienten ni un ápice de verguenza no solamente por aparecer en el diario de Agustín -que normalmente los trabajadores no leen- sino porque, además, nada nuevo aportaron a un debate aún inexistente respecto del recambio generacional, de estrategias y liderazgos que tanta falta hace a una parte del país.

Si los ex gobernantes quisieran realmente refundar la Concertación -idea que sólo a ellos, como interesados directos, importa- debiesen comenzar por impedir la entrada al cónclave a muchos de los suyos que se enriquecieron en el poder; que no aportaron nada o muy poco al desarrollo de Chile; que defraudaron, hurtaron y obtuvieron jugosas ganancias a cambio de poca entrega y esfuerzo; que lisa y llanamente saquearon las arcas fiscales y facilitaron ese robo haciendo entrar por la ventana a parientes y amigos para que ayudaran con el ilícito. De adoptarse esa medida, al cónclave le faltaría quórum.

Seguramente habrá una declaración oficial de los supuestos "acuerdos" alcanzados en esta mini cumbre de políticos criollos, en la cual se resaltará lo logrado durante los 4 gobiernos concertacionistas y se añadirán palabras de buena crianza para con el gobierno de Piñera. Paralelamente con ello, se prometerá ayudar a los más afectados por el terremoto y posterior tsunami, mientras que Soledad Alvear y Michelle Bachelet serán elevadas a un pedestal junto a la ex vocera Carolina Tohá, cuya mirada está clavada en las fricciones internas de su partido, el PPD, y en las elecciones de 2014, donde pretende ser candidata única.

Detectores de metales versus detectores de mentiras

Pórticos detectores de metales en un liceo municipalizado de Huechuraba propuso la alcaldesa de esa comuna Carolina Plaza. El motivo: alumnos y apoderados, apoyados por algunos de los profesores del mencionado establecimiento, habrían denunciado que estudiantes portan armas cortopunzantes que utilizarían para amedrentar a sus pares o agredirse mutuamente.

La medida, ampliamente utilizada en Estados Unidos de Norteamérica desde hace décadas, reduciría los índices de hostigamiento escolar o “bulling”, y evitaría que hechos de violencia se reproduzcan en las escuelas chilenas.

Por cierto que la mayoría de los medios de comunicación, en particular los eternos matinales de televisión, reprodujeron las palabras de la edil, adornando la nota con profusas y repetidas imágenes de jóvenes golpeándose mutuamente al interior de colegios o en sus alrededores. Todas escuelas o liceos municipalizados o particular subvencionados.

En ningún caso, los conductores de programas matinales en televisión hicieron un paralelo, por ejemplo, con la paliza recibida por un estudiante del tradicional Colegio de los Sagrados Corazones de Viña del Mar, hecho que conmocionó aún más a la opinión pública debido a que el abuso, que casi le cuesta la vida a la víctima, se produjo durante un rito denominado “totemización” entre boy scouts de ese plantel.

En ese contexto, hubo quienes fueron un paso más allá y plantearon que guardias armados debían resguardar la “integridad física de educandos y docentes”, al más estilo gringo, sin profundizar en que pese a la aplicación de esas restricciones en el país del norte, así como la pena de muerte en algunos de sus estados, más de 2 millones de personas repletan las cárceles norteamericanas y, cada cierto tiempo, adolescentes cometen masacres en universidades y escuelas.

Durante una entrevista a una apoderada del primer liceo de Chile que podría contar con los detectores de metales, si es que los deseos de Plaza se cumplen, ésta señaló “mejor deberíamos tener detectores de mentiras para algunos políticos y alcaldesas, pues fue la misma Carolina Plaza, en 2005, quien realizó un viaje a Europa falsificando documentos y utilizando fondos públicos, en forma de viáticos, para darse un gustito y pasear a costa de recursos fiscales”.

La enojada señora fustigó a Carolina Plaza y al ex alcalde de Recoleta, Gonzalo Cornejo; a la concejala Valentina Egert y otras personas, todas vinculadas a la Udi, y que efectuaron el periplo a París, Barcelona y otras ciudades del viejo continente en una fecha que, además, coincidió con feriado en España, razón por la cual difícilmente podría haberse tratado de un viaje de trabajo o estudio, tal como lo justificaron los alegres viajeros.

Lo anterior –para que la desmemoria no nos engulla del todo- terminó en tribunales y en la Contraloría, y los involucrados, pese a intentar defenderse mediante diversos resquicios legales, debieron reembolsar el dinero que, dicho sea de paso, Carolina Plaza afirmó en su momento, había sido donado por una fundación alemana también vinculada a la Udi, a la ex Colonia Dignidad y a la dictadura.

Estado y estallidos sociales ad portas: ¿Será la tragedia minera la chispa que encienda la hoguera?

Desde que asumió la Concertación, en 1990, luego de acuerdos secretos entre los nuevos inquilinos de Palacio y representantes de la dictadura cívico-militar que ostentó el poder durante 17 años, organismos represivos del Estado se abocaron a la tarea de traspaso de información, personal y recursos, condición impuesta por el pinochetismo para despejar cualquier posibilidad de resurgimiento de levantamientos populares. De esa fecha en adelante, tanto los juicios a civiles y militares encausados por delitos de Lesa Humanidad serían acotados a ciertos personeros, dejando de lado a Pinochet y a su familia y dilatando, en lo posible, otras condenas, evitando de ese modo roces con el militarismo.

Durante ese proceso, los medios de comunicación liderados por el duopolio Mercurio-Copesa, y apoyados por canales de televisión y radioemisoras de igual tendencia, machacaron diariamente un concepto ambiguo, denominado “reconciliación”, cuyo propósito no era otro que lograr “empates morales”; es decir, inculcar en las anestesiadas mentes del connacional común y corriente que en Chile habría ocurrido una suerte de guerra “con bajas por ambos lados,” razón por la cual se requería de perdones y perdonazos, olvidos y olvidazos: un barrer bajo la alfombra para no tropezar con la misma piedra.

Cuando se intentó enjuiciar a uno de los hijos de Pinochet por estafas y fraudes varios, vino el “ejercicio de enlace”, con tropas vestidas de uniforme de combate en las calles. La advertencia caló hondo en el gobierno y no se habló más del asunto.

Paralelamente con lo anterior, los diarios, programas de televisión y radios se abocaron a la farandulización del país y de cualquier hecho relevante, borrando todo vestigio de la brutalidad que representó la dictadura, mientras en las universidades privadas en manos del Opus Dei, empresas y poderes fácticos de toda laya, se formaban los futuros líderes que habrían de heredar el poder político.

Delaciones

La Concertación, convertida en una bolsa de gatos (y de trabajo para muchos), poco o nada hizo por revertir esa tendencia amnésica y conciliadora, y algunos de sus representantes –hoy diputados y senadores- emplearon recursos a discreción para desbaratar a organizaciones políticas y sociales que habían luchado contra la dictadura y que podrían representar alguna amenaza para la incipiente democracia: la “Oficina” y otras reparticiones avaladas por el Estado se dedicaron a incitar la delación, encarcelar y perseguir a militantes e infiltrar a sus bases.

En tanto, El Mercurio y su cadena hinchaba sus arcas de dinero fiscal en avisaje, a la par que medios de comunicación alternativos morían de inanición, dejando a periodistas de calidad desempleados o cumpliendo tareas de relacionadores públicos del poder de turno.

En grandes titulares y noticiarios de televisión, en años recientes, se creó el fantasma de la “inseguridad ciudadana”; del narcotráfico y la colusión de “extremistas” y delincuentes habituales, logrando que una buena parte de la ciudadanía tuviese como tema central en sus conversaciones diarias la necesidad de “mano dura”.

“Puerta giratoria”, “indultos a terroristas”, “seguridad ciudadana” y otros conceptos fueron adoptados, cual borregos, por la mayoría de los chilenos y chilenas, como si estuviésemos ante una inminente guerra civil. No fueron pocos los nostálgicos del pinochetismo que añoraban –tal como ocurrió tras la muerte de Franco, en España- más represión, más cárceles, más muertes en aras de la “tranquilidad de ir a un mall sin ser asaltado”.

Y así transcurren dos décadas de Concertación, en permanente coqueteo con el militarismo, el Estado policial, los grandes conglomerados empresariales que despojan al país de sus recursos apenas tributando; que pagan salarios de hambre y se niegan la participación de sindicatos en faenas, fábricas, salmoneras.

Los sucesivos gobiernos concertacionistas acatan la línea editorial de El Mercurio y Copesa; de Mega y Chilevisión –propiedad de Sebastián Piñera-; de Canal 13 y del Opus Dei; de representantes del empresariado y, por cierto, de la jerarquía militar. En tanto, en Estados Unidos –Seattle- Canadá, Europa y algunos países latinoamericanos, conferencias del G-7 y de los países más ricos del paneta –responsables de la miseria global y de la degradación medioambiental- son boicoteadas bajo un nuevo tipo de organización: entidades multiculturales acuden a esas citas en grandes cantidades, y efectúan sus propias cumbres, la de los pueblos. Las alarmas se encienden en Wall Street y en las sedes del poder político y económico mundial.

Como el “comunismo” o los llamados “socialismos reales” estaban a la baja, sino desaparecidos, se inventaron nuevos fantasmas: el anarquismo; los movimientos reivindicativos de pueblos originarios y las demandas de minorías, incluyendo las sexuales.

Nuevamente el “periodismo” atacó: ¡grupos anarquistas se organizan para crear el caos” –gritaban los titulares. “Mapuches reciben instrucción paramilitar en Colombia”; “Matrimonio homosexual amenaza con destruir a la familia y un descenso de nacimientos en la sociedad”; y un largo etcétera de apocalípticos anuncios.

A meses de un terremoto que ha servido al poder para justificar la profundización de la brecha entre ricos y pobres, cuyo mejor ejemplo es el control económico del país por parte de las cuatro familias más pudientes de Chile; con una oposición desorganizada y una caricatura concertacionista cada vez más alejada de la realidad del ciudadano que gana menos de 200 mil pesos mensuales para sobrevivir, el Estado, presintiendo que al estallido social sólo hay que ponerle fecha, arremete contra “anarquistas/terroristas”, y encarcela a un grupo bajo distintos cargos, entre los que destaca la colocación de bombas de ruido en bancos, empresas y organismos represores. ¡Ojo! Ninguno de esos artefactos ha costado la vida de alguna persona, salvo en un caso, donde quien portaba el explosivo a bordo de una bicicleta perdió la suya accidentalmente.

En una muestra escandalosa de manipulación periodística para apoyar a la derecha, al gobierno y al Estado, El Mercurio, Mega, TVN -¿canal público?-, Chilevisión, Canal 13 –caja de resonancia histórica de la curia, El Vaticano y el Opus Dei, hoy en manos del grupo económico Luksic- además de diarios y radios, pregonan a los cuatro vientos que la percepción de inseguridad y temor en la población es mucho menor y que el país avanza y crece…

En el norte de Chile y a 700 metros de profundidad, 33 mineros luchan por su vida. Atrapados en una mina que no contaba con las medidas de seguridad para tan riesgosa faena, simbolizan claramente el Chile actual: mientras los privados se enriquecen a costa del sudor del trabajador, éste muere en un pique que le reporta algunos pocos miles de pesos por año.

La farsa “periodística”

El Mercurio nada dice de la responsabilidad del empresariado en esa tragedia minera ni tampoco que la cuenta de la luz ha subido 3 veces en menos de dos meses, así como el constante incremento en otros servicios básicos, comida, arriendo, etc., pero sí destaca el apresamiento de los “responsables de bombazos”.

Hinzpeter, ministro del Interior, se ufana de la detención de quienes, según el fiscal a cargo y las policías, serían los autores de los bombazos, pero calla ante consultas que exigen castigo para los dueños de la mina siniestrada. El ministro intuye que la reacción del pueblo ante el eventual deceso de los trabajadores atrapados, puede ser peor que las bombas de ruido.

El Estado y los diarios, divulgan presuntos nexos entre la guerrilla de las Farc y comunidades Mapuche. Nada se ha demostrado, pero ya las personas comienzan a justificar allanamientos, detenciones arbitrarias, torturas y muertes. La iglesia católica, sobrepasada por acusaciones de pedofilia, distrae la atención lanzando sus dardos contra el matrimonio homosexual, y las policías realizan detenciones preventivas entre estudiantes, jóvenes, trabajadores y comuneros, ensañándose con quienes se identifican con el anarquismo o bien aquellos que no nos dejamos engañar por la propaganda del Estado.

Reflexiones acerca de….buen periodismo

El verdadero periodismo debiera representar el antipoder y no convertirse en relacionador público del poder de turno. Sin embargo, junto con la proliferación de escuelas de periodismo en nuestro país y más de un millar de egresados por año, con el consecuente incremento de “cesantes ilustrados”; la concentración económica y mediática del duopolio Mercurio-Copesa y escasez de diarios, radioemisoras, canales de televisión y revistas independientes, quienes ejercen ese noble y desprestigiado oficio están obligados a sobrevivir a como de lugar, y obtienen sueldos miserables o intentan llevar dignamente su profesión en medios que no pueden pagarles. O se dedican a otras tareas más rentables.

Históricamente, Chile ha contado con buenas plumas y pocos medios, aunque en estas últimas décadas se ha visto un deterioro progresivo del periodismo de calidad, y la farándula ha copado todos los espacios posibles.

Otro de los factores que influyen en este proceso de degradación es la autocensura de quienes debiesen informar veraz y oportunamente, sea por carecer de libertad para expresarse o bien por consideraciones ideológicas, filosóficas, de principios o bien por conservar la pega.

En ese contexto, el periodismo chileno y latinoamericano ha utilizado tintas diferentes cuando de hablar u opinar de dictaduras. No es lo mismo criticar a las dictaduras de la década de los años setenta en el Cono Sur que referirse a la situación de Cuba. No da igual la represión que ha ejercido el gobierno chino, el norcoreano, la ex Unión Soviética, la RDA o, en su tiempo, el Pol Pot, pues existen matices que el periodista añade o elimina.

Sin ir más lejos y tras el golpe de Estado, mientras muchos compatriotas, entre ellos algunos profesionales de las comunicaciones, debieron buscar asilo en países del Este europeo o en países de América Latina donde el respeto por los derechos humanos, la libertad de reunión, expresión o culto han sido reprimidos, pocos de ellos alzaron su pluma en defensa de esos derechos conculcados.

Rol de la prensa libre

Por estos días –malintención política de por medio o no- han comenzado a quedar al descubierto hechos irregulares cometidos por personeros vinculados a los gobiernos de la Concertación, en particular al de la ex presidenta Bachelet, para festín de la derecha y sus medios que contrasta con el silencio de los supuestos responsables. Y el periodismo libre otorga.

Indagatorias que lleva el fiscal Claudio Peña relacionadas con el uso de recursos destinados a Programas Antidelincuencia en la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, darán mucho que hablar. Entre otras cosas, debido a la actitud censuradora y casi matonesca de funcionarios que obedecían las órdenes del ex subsecretario del Interior, Rosende.

Ese caso encierra aristas que ofrecerán argumentos al actual gobierno para denostar a Michele Bachelet y a varios de sus más cercanos colaboradores, tales como las escuelas preventivas de fútbol donde el Círculo Social y Mutualista de ex Jugadores Profesionales, que dirige Humberto “Chita” Cruz es mencionado.

La ex directora de Seguridad Pública, Gloria Requena, efectuó las denuncias pertinentes ante la Contraloría. Fue despedida de su cargo junto a Carmen Gloria Cornejo y su equipo de Auditoría. Y no sólo eso: mediante un correo electrónico, se les prohibió el acceso a determinadas oficinas del ministerio.

Los afectados enviaron una carta fechada el 8 de marzo y dirigida a la entonces presidenta Bachelet. Jamás hubo respuesta.

Recursos importantes habrían sido otorgados a Ong:s e instituciones proclives al gobierno anterior, y hasta determinados parlamentarios concertacionistas, hoy en ejercicio y que también ocuparon cargos relevantes, fueron objeto de aportes económicos en las postrimerías del último gobierno del arcoiris o bien para financiar sus respectivas campañas.

Esos casos deben ser investigados por los tribunales respectivos y ventilados, en forma decidida y valiente, por quienes consideran que el periodismo y el periodista posee un único capital: su credibilidad.

viernes, 1 de octubre de 2010

Cuando la Humanidad tropieza con la misma piedra.

Mientras comuneros mapuches, en Chile, sostienen una huelga de hambre en demanda por derechos ancestrales, abolición de la ley antiterrorista y otras justas exigencias, a miles de kilómetros de distancia, en Europa, decenas de gitanos rumanos son expulsados de la tierra donde se acuñó la consigna de libertad, igualdad y fraternidad.

En ambos casos, etnias milenarias son objeto de persecusión por distintos motivos y en diferentes coyunturas sociales, culturales, políticas y económicas, pero el propósito es similar: asfixiar derechos reconocidos pero irrespetados, con tintes racistas y hasta xenófobos.

En el caso de Francia, cuyo regente es un populista muy de moda en la arena política del viejo continente y América Latina, los zíngaros son devueltos a sus países de origen, principalmente Rumania, por indeseables, y porque la presión interna de los franceses que adhieren a la derecha de ese país así lo exige. Lo anterior, sumado al alto nivel de desempleo en los países que conforman la Unión Europea, convierte a los más débiles en objeto de odio y rechazo, pues se les culpa de todos los males.

Nada se dice, por ejemplo, que en el caso de Grecia, España, Portugal, Irlanda, Estados Unidos y otros países, la responsabilidad debería recaer sobre los especuladores financieros, quienes han convertido a la sociedad moderna en un gran mercado, con cerebro y cálculo, pero sin sensibilidad social, sin corazón.

Desde hace algunos años, olas de migrantes han salvado altos muros para acceder a las bondades de países más desarrollados, muchos de éstos con un oscuro pasado colonialista, en un intento desesperado por mejorar su calidad de vida. Frágiles embarcaciones, llamadas “pateras”, arriban a las costas españolas cargadas de africanos, en tanto que “espaldas mojadas” vadean el Rio Grande desde México para materializar el “sueño americano”, en un periplo incierto y lleno de riesgos, para obtener, con suerte, un mísero empleo más allá del yugo que representan las maquiladoras.

En España, hace algunas horas, el sexto paro general en democracia anunciaba la génesis de un terremoto social de proporciones debido a los casi 4 millones de desempleados que ostenta ese país. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hace aguas, y el apoyo popular disminuye a diario, en la mima medida que resurgen voces pro expulsión de extranjeros, cierre de fronteras e, inclusive, despojo de la nacionalidad a quienes la hayan obtenido y cometan delitos graves.

En Suecia, otrora ejemplo de democracia, estabilidad social y política; donde el concepto de “Folkhem”, que literalmente significa “Hogar del pueblo”, y que define una política diseñada para lograr justicia social sin poner en peligro la estabilidad económica, con la pretensión de mejorar la situación de los desfavorecidos y los explotados por el sistema capitalista, sucumbe bajo el actual gobierno derechista, y el “Riksdagen” o Parlamento sueco franqueó recientemente sus puertas, luego de décadas, a un partido neonazi, abiertamente xenófobo.

En ambos reinos, es decir, Suecia y España, los inmigrantes observan con preocupación cómo las hostilidades hacia ellos tienen lugar en prácticamente cada ciudad y pueblo, al igual que en Arizona, Estados Unidos, donde los rasgos físicos delatan a eventuales “sin papeles”.

Pero, como el mercado no tiene corazón, pero sí cálculo, aún los empresarios y hacendados españoles necesitan de mano de obra barata para recoger sus cosechas, asear sus casas y barrer sus calles, y cuando el deseo sexual arremete, las trabajadoras marroquíes, rumanas o polacas son presas fáciles, gratis o baratas, ya que de sus servicios también depende, en muchos casos, el empleo que les permitirá enviar dinero a sus hogares, en sus países de origen.

Europa y Estados Unidos, cuyos aportes a las ciencias, las artes, la tecnología y el progreso son innegables, muestran por estos días su rostro feo, el que alguna vez inundó de sangre y horror nuestro planeta, ya sea por los “Pogrom rusos” u Holocausto. Y también en América Latina minorías étnicas sufren el embate de las clases dominantes, en una peligrosa espiral de intolerancia.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Bronca

Hoy me desperté enojado. Será porque uno se cansa de darle vueltas y vueltas a determinadas cosas y, mientras pasan los días no pasa nada. Todo sigue igual, como estático; congelado en el tiempo.

Hace unos días hice un experimento social: grabé partes del matinal de TVN y de Canal 13 y luego, al llegar gente a un encuentro tempranero, puse esas grabaciones: ¡nadie se dio cuenta que estraba grabado!. ¡Daban por hecho que estaba en vivo! Los mismos comentarios insulsos de Bustamante (dizque periodista); y de Camiroaga, tan comedido, políticamente corecto, insustancial y estúpido como de costumbre (aunque, al parecer, ser estúpido en este país o periodista mediocre renta, pues los mencionados no ganan poca plata).

Por deformación profesional, hábito o curiosidad, mantengo desde hace décadas –antes de que Internet llegara al mundo- la costumbre de levantarme muy temprano y leer cuanto diario, revista o pasquín existe. Afortunadamente, me ayudan algunos idiomas que domino medianamente bien para hurgar lo que escriben plumas de otras latitudes y, al final de esa lectura, intento formarme una opinión respecto del hambre en Africa, la prepotencia genocida del gobierno de Israel, las elecciones turbias de Colombia (Locombia, como dice mi hermano Aníbal Tobón, que vive en Salgar, Barranquilla), el conflicto de las Coreas (que EE UU dividió en la década de los años 50); la crisis de la Eurozona, la situación de los Tamiles o la matanza de 250 mil focas bebés y cuanta información/desinformación haya en la blogósfera. En verdad, lo anterior no sirve para mucho más que amenizar alguna conversación en el bar donde degusto una cañita, dependiendo de la compañía.

Vuelvo a los noticiarios/medios de comunicación chilenos: “Chupete” Suazo se recupera. No se recupera. Pánico entre la hinchada. El presidente de la República eleva oraciones para que pueda jugar el 16 de junio (día de mi cumpleaños número 54, por si alguien quiere invitar una cañita o algo…). Aún no se sabe quién será el rey guachaca. Anita Alvarado promueve a su hija en Japón. El negro Piñera baila en Buenos Aires. ¿Baila?. Siguen floreciendo las mediaguas y las carpas para los damnificados por el terremoto. Lavín, ministro de educación, asiste a misa. Se da cuenta que la educación en Chile continúa generando ciudadanos y ciudadanas de segunda y tercera clase para servir a la clase a la cual él pertenece, perpetuando así el círculo vicioso.

Apago la tele y enciendo la radio. Busco en el dial y me parece que una nave o algo me lleva de vuelta a los años 60, 70 u 80: la misma música; idénticas canciones y cantantes. Las letras versan respecto del amor frustrado, el engaño, la decepción y el llanto fácil. Locutores/conductores no se dan siquiera el trabajo de analizar noticias: leen directamente de Internet o de algunos de los medios escritos, normalmente del duopolio Mercurio-Copesa…La Cuarta también es referida. Risitas y aplausos grabados. Apago la radio.

Enciendo otro cigarrillo y caliento el cuarto café de la mañana. Pongo una de mis canciones favoritas –antigua también- La marcha por la bronca, y me decido a convertirme en autista.