jueves, 30 de septiembre de 2010

Israel practica el terrorismo de Estado en contra de civiles desarmados

Muertos y heridos, además de personas virtualmente secuestradas y/o hechas prisioneras, fue el resultado de una operación militar israelí en aguas internacionales en circunstancias que la denominada “Flotilla de la paz” avanzaba camino a la Franja de Gaza con ayuda humanitaria.

Comandos de la armada y tropas de élite se dejaron caer desde helicópteros artillados sobre al menos una de las naves que transportaban a centenares de miembros de ONG:s, profesionales de salud, voluntarios y pacifistas de distintas nacionalidades, quienes pretendían prestar apoyo en campos de refugiados palestinos y romper el bloqueo que Israel mantiene sobre ese lugar.

Inmediatamente de posarse sobre cubierta, comenzó la masacre. Los soldados dispararon a todo lo que se movía en las sombras, causando pánico entre quienes, desarmados, intentaban repeler el abordaje.

Por cierto que el gobierno de Tel Aviv se apuró en justificar el hecho, señalando que los civiles lesionados o muertos portaban armas y que habían atacado a los comandos, lo cual ha sido desmentido por algunos de los sobrevivientes, periodistas entre éstos.

El ataque, que causa indignación mundial, solamente fue objeto de una tibia declaración por parte del gobierno de Chile, el cual debió haber llamado al embajador chileno en ese país para que, al menos, informe de lo sucedido.

Israel, a todas luces, cometió un acto de terrorismo de Estado en contra de población civil, desarmada y que no representaba peligro alguno para ese país, y Chile debe protestar al más alto nivel, interrumpiendo negociaciones de libre comercio, acuerdos previos o en proceso con Israel.

No basta con palabras de buena voluntad pues son vidas humanas las que se perdieron y se atentó en contra de derechos fundamentales de las personas. Además, en otro desatino del gobierno chileno, es muy posible que se trate con guante blanco el tema del ataque a esas naves pero se siga creando enemigos entre la colonia árabe o entre musulmanes que ven con malos ojos el caso del pakistaní detenido y la benevolencia con que Chile trata a Israel.

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